La habilidad oculta de Billy

IMG-20130317-WA0006Quizás muchos sepáis que las libélulas son insectos que se pasan la mayor parte de su vida siendo larvas;  que son unos de los más grandes y veloces insectos, que tienen una buenísima vista debido a la forma de sus ojos que le permite un campo visual de casi 360 grados; que se alimentan de otros insectos: moscas, mosquitos, abejas e incluso de otras libélulas; pero seguro que pocos sabéis que las libélulas son insectos en peligro de extinción.

Por eso, desde que Daniel lo supo, decidió tener como mascota una libélula, Billy, a la que cuidaría. Le construyó una casita con un tarro de cristal y le hizo un agujero-puerta para cuando quisiera salir.

A Daniel le encanta el deporte, sabía jugar bien a casi todos: futbol, baloncesto, tenis, golf, boxeo, pero había uno que se le daba fatal y quería mejorarlo como fuera, era la natación. Según lo que le habían dicho, era muy bueno practicar la natación. Desde que él era pequeñito, sus padres, habían intentado que superara su miedo, pero en cuanto lo metían al agua se ponía a temblar como un flan y tenía que salir inmediatamente. Era un pánico terrible que solo sentía en ese lugar, porque Daniel, podía bañarse o ducharse sin ningún problema en la bañera de su casa.

Todos los días cuando volvía del colegio, medía con su reloj-cronómetro, cuánto tiempo aguantaba la respiración, su mejor marca había sido 12 segundos. Entonces un día, se armo de valor y fue a la piscina, quería superar su miedo y aguantar más de 12 segundos bajo el agua. Pero al meterse en la piscina noto que se hundía, no conseguía flotar como lo hacían otros niños que estaban allí, así que, triste una vez más salió de allí y volvió a casa.

Un día, observando a Billy, vio que se aproximaba a un vaso de agua para beber, pero Daniel se acercó demasiado y la libélula se asustó tanto que cayó dentro del vaso. Daniel empezó a gritar, ¡Billy sal de ahí, corre!; pero la libélula no respondía, parecía que se le habían pegado las alas o que estaba muerta, Daniel no lo sabía, así que desesperado, la sacó con mucho cuidado y la secó con una toalla; al poco la libélula despertó y voló por toda la habitación, Daniel respiraba aliviado cuando de repente,  la libélula, a gran velocidad se dirigió hacia el vaso  y se volvió a meter, la diferencia es que ahora nadaba y buceaba de un lado a otro por todo el vaso, como un pez en el agua.

Daniel quiso probar la habilidad nadadora de la libélula, en un lugar más grande, y decidió llenar la bañera, vio así que Billy era capaz de recorrer  la bañera  en menos que canta un gallo.

Daniel, pensó que quizás la libélula podría enseñarle a nadar  y decidió ir con ella a la piscina. Una vez allí, la libélula se sumergió en el agua y Daniel la perdió de vista, pasaron unos  minutos y la libélula no aparecía, ¡no podía ser!, ¿se habría ahogado?, Daniel empezaba a temblar solo de imaginarse que fuera así, pero ahora sin estar dentro del agua. No podía soportarlo, así que sin pensarlo salto a la piscina y comenzó a nadar y a bucear para encontrar a su libélula, por fin, después de un rato de búsqueda la encontró.

Un momento después, Daniel se dio cuenta de que no solo había encontrado a su libélula, también había aprendido a nadar, no lo podía creer, estaba muy contento.

Todos en casa se alegraron de la noticia: Daniel había superado su miedo.

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